¡Tenemos que estar a la vanguardia en la educación legal!

Tradicionalmente la educación legal se ha enfocado en el estudio de los conceptos e instituciones legales y sus modos característicos de razonamiento legal, los procesos de creación de leyes, la resolución de disputas, la estructura del gobierno y la organización de los tribunales de justicia, entre otros aspectos técnicos fundamentales que rodean la carrera. Esto ha permitido la formación en Colombia de abogados de alta calidad que tienen las aptitudes y habilidades legales para resolver los problemas actuales que surgen en la sociedad.

 

No obstante lo anterior, el mundo es dinámico, el surgimiento de las nuevas tecnologías y la necesidad de desarrollar e implementar productos y servicios innovadores legales que permitan atender mejor las necesidades de los clientes y ampliar el acceso a la justicia a las comunidades con menos representación ha generado que países como Estados Unidos, Singapur, Australia, entre otros, hayan optado por cambiar la forma como debe enseñarse la profesión. Colombia no puede ser la excepción.

 

Si bien el modelo actual de Colombia, reitero, ha permitido el surgimiento de abogados técnicos de alta calidad y ha llevado a los estudiantes a “pensar como abogados”, considero que su falta de evolución también ha resultado en un retroceso en la educación de nuevos abogados. Por un lado, los abogados se están formando únicamente como expertos legales pero no se les está enseñando conocimiento en manejo de proyectos, programación de servicios, administración de negocios, inteligencia artificial, entre otras áreas, -aunque hay facultades que tienen módulos económicos y financieros-, lo que genera que los mismos no abordan los problemas desde distintas perspectivas o una óptica integral. Por otro lado, limitamos el desarrollo de la profesión al conocimiento de la colección de reglas y principios del derecho, ignorando el surgimiento de nuevas disciplinas jurídicas en las que existe una intersección de la ley y la tecnología y, en consecuencia, generando que los abogados, en muchas ocasiones, se vean en desventaja para afrontar la realidad de la sociedad.

 

Para evitar lo anterior, es necesario que el sistema educacional considere e implemente -obviamente acorde a cada realidad de país-, algunos de los eue se mencionan a continuación:

 

  1. a) Material de aprendizaje adaptativo: Al usar tecnologías de aprendizaje adaptativo, las computadoras pueden rastrear las respuestas de un estudiante individual a las preguntas y trabajar en tareas específicas que se completan en línea para determinar cómo aprende el estudiante individual y qué es lo que él o ella entiende o aún debe dominar. Luego, utilizando algoritmos especialmente diseñados, la computadora adapta la presentación de materiales educativos para satisfacer las necesidades particulares de aprendizaje de cada estudiante individual. Kaplan es un líder en aprendizaje adaptativo y lo utiliza en sus cursos de preparación LSAT. BarBri AMP también utiliza un software de aprendizaje adaptativo para proporcionar comentarios personalizados a los estudiantes. Lexis también está empezando a experimentar con el aprendizaje adaptativo. Su nueva estación de trabajo de citas interactivas prueba la competencia de un estudiante con la forma de citación legal de Bluebook a través de evaluaciones en línea.

 

  1. b) Apps de aprendizaje: El Centro de Instrucción Legal Asistida por Computadora (Center for Computer-Assisted Legal Instruction -“CALI”) CALI ofrece a Author for Access to Justice (“Autor A2J”), un programa informático diseñado para ayudar a los abogados a crear recursos legales de autoayuda para personas que no están o no tienen los recursos para estar representadas por abogados. El sistema tiene como propósito recopilar información relevante de potenciales usuarios para luego utilizar la misma en los procesos o casos en los cuales son interesados. Cuando los estudiantes utilizan el sistema para desarrollar cuestionarios están aplicando sus conocimientos de la ley relevante y de paso ayudan a la población. El objetivo del programa es enseñarles a los estudiantes de derecho las habilidades básicas mientras les brinda a las personas de bajos ingresos un mayor acceso a la información legal.

 

c) Juegos en línea: Los juegos en línea también se están utilizando con mucho éxito en la educación (http://www.icivics.org/). Los juegos bien desarrollados proporcionan comentarios y respuestas constantes. un sentido de satisfacción y logro en el avance y mejora en el nivel de habilidad del jugador. Aunque este mismo potencial para participar y mejorar el aprendizaje también es posible en la educación legal, el potencial permanece en gran medida sin explotar. Pero existen modelos pioneros; por ejemplo, “Estate Quest” enseña los principios básicos de la planificación de la propiedad. Los jugadores ven las consecuencias sobre la familia y los seres queridos que surgen por no planificar correctamente una propiedad, y luego toman una “máquina del tiempo” para corregir las consecuencias. Además, El juego “permite a los participantes adoptar la perspectiva de un prestamista que intenta realizar una ejecución hipotecaria en un propietario de vivienda (http:// virtuallawpractice.org/games/). A través de niveles interactivos, los participantes generalmente aprenden sobre el proceso de ejecución hipotecaria, incluso cómo evitar las estafas y dónde encontrar recursos valiosos. Otras aplicaciones de aprendizaje de la escuela de derecho, como “¡Contracts are a Beach!”, “Evidence Challenge” y “Law Dojo” también se han desarrollado para estudiantes de derecho.

 

  1. d) Sistema interdisciplinario: Las escuelas de derecho están cada vez más enfocadas en ofrecer materias ajenas pero complementarias al derecho, para así formar abogados más integrales e interdisciplinarios. Para ello están ofreciendo en el pensum de pregrado de Derecho, lo siguiente: derecho de los negocios; optimización y mejora de procesos; liderazgo para abogados; gestión de proyectos; legislación enfocada en innovación y emprendimiento; derecho computacional; análisis de datos; fundamentos de la tecnología; inteligencia artificial y derecho; Blockchain y ley; Ciberseguridad y derecho; Emprendimiento y derecho, entre otros cursos.

 

  1. d) Clases y servicios en línea: Implementación de cursos en línea abiertos masivos, sincrónicos, asíncronos y que combinan la instrucción en línea y presencial. Estos esquemas permiten que los estudiantes y profesores de distintas ramas del derecho, semestre, e inclusive de otras carreras y de otras ciudades, puedan participar o concurrir al mismo tiempo e intercambiar conocimientos. Ello torna la clase mucho más dinámica y fomenta el análisis de problemas desde varias perspectivas y no solo desde el derecho. También las clases en línea consienten que los alumnos puedan acceder a las presentaciones de los profesores y, en general, a todo el material requerido para su aprendizaje desde cualquier parte del mundo, admitiendo así un cuerpo estudiantil geográficamente disperso (Georgetown Law, NYU, Villanova, Boston University, Washington University Law School in St. Louis, por mencionar algunos).

 

El Centro de Instrucción Legal Asistida por Computadora (Center for Computer-Assisted Legal Instruction -“CALI”), un consorcio de escuelas de derecho sin fines de lucro, ha sido un pionero en la educación legal digital. Su sitio web alberga más de 950 tutoriales interactivos en línea en más de 35 áreas temáticas, una colección que ha estado creciendo durante años. La facultad puede crear enlaces a lecciones dentro de su sistema y ver los resultados de los estudiantes en el sitio web de CALI.

 

  1. e) Otras medidas de aprendizaje: Georgetown permite que los abogados potenciales aprendan a codificar usando el lenguaje de programación Python y los estudiantes pueden simular la aplicación de la ley durante un ejercicio de ataque cibernético. La escuela incluso tiene un enlace con ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts para estudiar los aspectos legales y técnicos de los problemas de privacidad. Georgetown ha realizado Iron Tech Lawyer, una competencia en la que equipos de estudiantes son asignados a trabajar con organizaciones de servicios legales y, utilizando paquetes de software, codificación y más, crean un programa que proporcionará un acceso más fácil a la justicia.

 

Varias escuelas están respondiendo a esto introduciendo temas centrados en la tecnología en áreas como la seguridad cibernética o la ley de robots, o creando módulos prácticos basados ​​en habilidades. Por ejemplo: La Escuela de Derecho de Vermont también organiza un curso en el que los estudiantes deben traducir un problema legal en una aplicación o prototipo.

La intersección de la ley, la tecnología y las distintas profesiones están generando nuevas disciplinas jurídicas como: (i) Ingenieros de Conocimiento, quienes construyen sistemas de asesoría legal y construcción de documentos en línea; (ii) Gerentes de Sistemas Legales de Soporte, quienes desarrollan y proveen herramientas a los clientes que les permite desarrollar su trabajo legal, por ejemplo, sistemas de flujo de trabajo, sistemas de gestión documental, e intranets para departamentos jurídicos empresariales; (iii) Gestor de Proyectos Legales, quienes traen la disciplina de gestión de proyectos a los procesos legales de litigios y transacciones empresariales; (iv) Gestores del Riesgo Legal: Provee nuevas herramientas, técnicas y sistemas para identificar, cuantificar, monitorear, cubrir y reducir los riesgos legales de los clientes; Consultores en Gerencia Legal: Ofrecen consultoría sobre la estrategia y la operación de grandes departamentos legales, entre otros.

La educación legal se está moviendo hacia una metodología de enseñanza más práctica y experiencial que incorpora tecnología, aprendizaje basado en competencias, integración de múltiples disciplinas, flexibilidad y un enfoque orientado a la práctica. Colombia debe evolucionar para no quedar rezagado y formar cada vez mejores abogados y disciplinas jurídicas.

 

Juan Felipe Torres V.

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